¿Por qué a Mi, Dios?... ¿Y Porqué, No?


Este artículo fue publicado en la Revista Mi Familia Magazine

Estoy segura que te preguntas, “¿Por qué a mí, Dios?” cuando algo te haya sucedido, que ha provocado que te sientas de alguna manera señalado; es probable que pienses, que Dios debe estar castigándote por alguna razón. ¿Por qué más podría estar sucediéndote esto a ti?
Quiero empezar diciendo:
Sin importar cómo te sientas este momento, por cualquier cosa que estés atravesando; la promesa de Dios es que él te verá, te dará la fortaleza y dirección necesaria.

Dios quiere que sepas que él entiende cómo sientes, que él sabe más sobre tu situación que tú, que él la vio venir antes que tú lo hicieras; sobre todo, Él comenzó a obrar en su solución antes de que tú siquiera supieras qué pedir. La realidad es que Dios está para ti. Él no está en contra tuya.

La mayoría de nosotros cree, por lo menos en algún nivel, que necesitamos entender todo. Simplemente necesitamos saber ¿por qué? Cuando lo hacemos, es posible sentirnos que Dios nos ha traicionado de alguna manera. En realidad, no es Dios quien nos está confundiendo o traicionando, es nuestro sistema de creencia. Por ejemplo: Cuando algo que sucede, nos toca profundamente, somos rápidos para juzgar el evento como bueno o malo; hemos aprendido falsedades que causan que vivamos el rol de víctimas, ya sea por las circunstancias o por nuestro pasado. Estas creencias erradas, provocan que imploremos de dolor: “¿Por qué a mí, Dios?”


A menudo, Dios usa los eventos en nuestras vidas, para obrar en la vida de alguien más. La verdad es que todos tendemos a tener una mirada muy pequeña del mundo. Nuestro mundo gira alrededor de nosotros, y debido a que en nuestra vida personal todo nos afecta, nos olvidamos que no somos la causa y efecto de todo. La realidad es, que somos uno entre millones de seres humanos tomando decisiones cada segundo; cada una de esas decisiones afecta al mundo, mientras solo unas pocas nos afectan directamente.

No estamos en control de nada. Dios está en control y nada pasa desapercibido para él. Nada cambia si no es por él. En Génesis leemos cómo Dios creó todas las cosas, colocándolas en su lugar, dándoles dirección y dándoles movimiento en perfecta armonía y equilibrio. No importa cuántas decisiones de libre albedrío son hechas cada segundo, todo permanece en el equilibrio de Dios.
Hebreos 1:3 dice: “El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa”.

Ningún individuo puede hacer que el universo se desordene. Dios está siempre en control.

Cuando elegimos creer que TODOS los eventos en nuestra vida son buenos para nosotros, incluso aquellos que parecen frustrantes y dolorosos, es cuando, ¡Estamos de acuerdo con Dios!. 
Cuando elegimos creer y confiar en Dios, en que siempre habrá un buen final ¡Estamos confiando en Él! 
Solo Dios sabe por qué estamos atravesando estas circunstancias, y Él tiene un Plan para nuestra vida.

Nuestro diálogo con Dios, debe cambiar, decirle: “Dios, esta va a ser una interesante etapa en mi vida; estoy interesado en ver cómo vas a sacar algo bueno de esto. Confío en que lo harás”.
En Dios, no somos victimas, sino victoriosos... 
Santiago:
1:2 Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas,
1:3 sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia.
1:4 Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.
¿Estás confiando totalmente en Dios en tus circunstancias? ¿Crees que sus caminos son siempre justos y rectos? ¿Confías que sus planes para ti son para bien y no para mal? Si es así, comparte esos sentimientos con Dios. Considera la siguiente oración:
 “Querido Padre, yo confío en ti. Yo creo que estás en control de mi vida y que permitiste que estas circunstancias llegaran a ella. Confío en que tienes planeado un buen resultado. Enséñame a apoyarme menos en mi propio entendimiento y más en ti. En el nombre de Jesús, amen”.

Y su respuesta pudiera ser:
 “Confía en mí, yo te amo. Estoy obrando para que todo sea en tu bien”.
Si deseas conocer más acerca de las promesas que Dios tiene para Tí, da un Click La Biblia 


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