... También es tu hijo!!


Uno de los motivos por los cuales las parejas de hijos con discapacidad se separan, es debido a la búsqueda de explicaciones y los constantes cuestionamientos sobre las posibles causas que originaron la discapacidad en el hijo, provocando que muchas parejas se recriminen entre sí por este hecho.

La relación se torna conflictiva debido al “rechazo” que uno o ambos padres experimentan por el hijo con discapacidad. El rechazo implica que no han sido satisfechas las expectativas; no se ha recibido lo que se deseaba.

El sentimiento de rechazar a un hijo, provoca a su vez frustración en la persona; esta frustración normalmente no es descargada sobre el niño, sino sobre el esposo o esposa.

Al principio cuando un hijo es diagnosticado con discapacidad, es común que los padres atraviesen por un estado de negación.
Por lo general, a los familiares y amigos cercanos a la pareja, no se les informa del diagnostico que le fue otorgado a su hijo; o lo dicen pero haciendo hincapié que la condición es pasajera. Se mencionan frases como “Tiene un RETRASO motor” “Un rezago en su capacidad de…” Todo esto por miedo a que las personas rechacen al niño. No es difícil de entender pues ellos son los padres y en su interior experimentan sentimientos de “rechazo” hacia su propio hijo, entonces ¿cómo no esperarlo de los demás?

Otros factores que intervienen en la ruptura de la relación de la pareja, aún sin llegar a la separación físicamente es la presión económica, social y familiar. Ante ésta problemática, muchas parejas deciden permanecer juntas sin que precisamente exista un vínculo afectivo de por medio.

Las relaciones conflictivas familiares no sanadas, no sólo hieren a la pareja, sino a todo el grupo familiar.

Los padres de niños con discapacidad pueden volverse muy solitarios y el estrés puede llegar a ser abrumador.

Un buen comienzo para sanar las heridas que dejan las batallas familiares es hablar abiertamente de la situación que atraviesa, de lo difícil que le parece hacerse cargo; al hacerlo las personas que se encuentran a su alrededor, pueden ver más claro el panorama. En ocasiones, sus consejos o reacciones pueden proporcionarles orientación, conocimiento, aliento y vivencias de otras personas que ya han pasado por las mismas vicisitudes.

Si bien es cierto, que la crianza de un hijo con discapacidad difiere en comparación a la crianza de un niño “regular”. También lo es el hecho, de que muchos padres, encuentran en ésta condición de vida los suficientes elementos que les permite permanecer fuertes y combativos ante el reto de criar un niño con discapacidad, encuentran aspectos de ellos mismos que ni siquiera se imaginaban que podían tener.

El enojo, el miedo, la frustración, el resentimiento y el dolor son sentimientos que pueden dejarse a un lado, cuando la pareja habla de lo que significa para cada uno la discapacidad de su hijo. Lo mejor, es que se pueden disipar adquiriendo información al respecto de lo que pudiésemos llamar “la enfermedad” que padece el niño. Entre mayor sea el conocimiento que se adquiere, mayores serán el número de soluciones que podrán ofrecer a su hijo. Y cuando por fin, se pierda el miedo ante lo desconocido… se podrá construir y reconstruir  la relación mediante sincera comunicación.

Cuando se reconstruye la relación de pareja, se obtiene INTELIGENCIA EMOCIONAL.

La Inteligencia Emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones de la vida cotidiana, desarrollar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará más posibilidades de desarrollo profesional y familiar.

Los beneficios personales que se obtienen con el crecimiento emocional son:
  1. AUTOCONOCIMIENTO: Ser consciente de nuestras capacidades y debilidades
  2. AUTOCONTROL: Dominar impulsos y emociones, capacidad de adaptación.
  3. MOTIVACION: Perseverancia y optimismo para conseguir las metas.
  4. EMPATIA: Capacidad para ponerse en el lugar del otro.
  5. HABILIDADES SOCIALES: Comunicación, colaboración, influencia y liderazgo.
Los padres de niños con discapacidad, hemos recibido la oportunidad de crecer en gran manera en inteligencia emocional, y  lo podemos adquirir de forma inmediata, aceptando y amando primeramente a nuestro hijo, reconociendo las fortalezas y debilidades propias y de nuestra pareja.

“Una gran bendición es enviada envuelta en un problema, pero cuando nos llega ya trae la solución… sólo hay que buscarla”  Sylene Moreno.

Te invito a conocer más del Club "Padres para Padres":

Nuestra labor, es acompañarte en el proceso de rehabilitación de tu hijo con discapacidad, compartiendo información enriquecida y optimista que te proporcione un panorama favorable para crear un ambiente de apoyo y confianza en tu hogar.
Nuestro principal objetivo, es brindarte las herramientas necesarias, para que forjes un futuro feliz junto a él, en un entorno familiar adecuado para todos...

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